Los recortes en dependencia son recortes en igualdad

Reproducimos aquí un artículo escrito por nuestro compañero Jorge Félix Alonso, y publicado en el Diario El Norte de Castilla en su edición impresa del 18 de Diciembre

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De esta forma realizamos nuestro particular homenaje y reconocimiento a todas aquellas personas y Asociaciones que, después de 12 años de aprobación de la Ley de la Dependencia, han luchado y siguen haciéndolo por visibilizar, ante todo, a las mujeres cuidadoras, al mismo tiempo que siguen solicitando de las Administraciones la reversión de los injustos recortes que en el pasado reciente sufrió este fundamental instrumento para la atención de las personas con especial vulnerabilidad social

Se cumplen 12 años de la aprobación de la Ley que dio un vuelco a los Servicios Sociales. La “Ley de la Promoción de la Autonomía y Atención a las personas en situación de dependencia”, coloquialmente conocida como “Ley de la Dependencia”. Uno de sus logros fundamentales fue sacar a la luz la tarea que miles de mujeres realizaban en el anonimato de sus domicilios atendiendo a sus familiares en situación de dependencia.

La “Ley de la Dependencia” incluía la prestación económica de cuidados en el entorno familiar, calificándola de excepcional. Pero poco tiene de excepcional una prestación que en España reciben 400.000 personas con dependencia reconocida. Siendo la prestación que más dependientes recibe, uno de cada tres.

Cuando se habla de cuidadores en el entorno familiar, en realidad habría que hablar de cuidadoras, puesto que las mujeres son el 93 por ciento. Mujeres que en muchos casos han tenido que dejar su actividad profesional para poder atender a sus familiares en situación de dependencia. Mujeres que no quieren que sus hijos o hijas con grandes discapacidades crezcan lejos del ambiente familiar, ingresados o ingresadas en un centro residencial. Mujeres que atienden a sus esposos o a los miembros de su familia de la generación que las precedió. En definitiva mujeres que renuncian a muchas cosas para atender a las personas queridas porque son dependientes. Lo mismo hay que decir del 7 por ciento de hombres, pero reconociendo que son las mujeres las que de forma mayoritaria toman esta opción. 

Reconocer a la cuidadora en el entorno familiar como algo imprescindible es de justicia, máxime en Castilla y León, donde en los municipios del ámbito rural los servicios alternativos a los cuidados en el entorno familiar son escasos. En muchos no existe ninguno.

Los recortes en Castilla y León fueron mayores que los que realizó el anterior Gobierno de España, pero aun siendo insignificantes las cuantías económicas que se conceden en muchos casos, siguen siendo 24.000 las personas en situación de dependencia que reciben esta prestación. De las que sólo 522 tiene Seguridad Social. Esta minoría lo tiene porque han asumido pagarse los costes de la cotización que dejó de pagar el Gobierno de España. En la mayoría de los casos la cuantía que tienen que abonar supera ampliamente la prestación económica que reciben por atender a sus seres queridos.

Algo que nació como excepcional, pero que no lo es, necesita que se regule y desarrolle, puesto que no es lo mismo atender a un menor que a un adulto, y no es lo mismo estar un periodo corto de tiempo atendiendo a una persona en situación de dependencia, que estar toda la vida. Es de justicia proteger a la cuidadora.

Se necesita regular la prestación de cuidados en el entorno familiar, para garantizar su compatibilidad con otras prestaciones que también son necesarias, para mejorar la vida de la persona dependiente y la vida de las cuidadoras. La persona dependiente necesita que se faciliten las terapias y servicios que le ayuden a mejorar en lo posible su estado físico y mental, buscando que tenga una vida lo más independiente posible. La persona cuidadora necesita descanso en su actividad. A ninguna persona se le pide que trabaje 24 horas, pero a estas personas, sí.

¿Qué pasa con la persona cuidadora que ha renunciado a su vida profesional para atender a sus seres queridos, cuando la persona en situación de dependencia fallece?

La respuesta es sencilla: No debería pasar nada que no suceda con cualquier otra persona que después de una larga actividad laboral se encuentra sin empleo. Lo primero que tiene es derecho a una prestación económica y a una formación que le permita incorporarse nuevamente al mercado laboral.

La persona que atiende a un dependiente desarrolla una de las actividades más  expuesta a sufrir lesiones como consecuencia de los esfuerzos que tienen que realizar. Lesiones que son más fáciles de acontecer a medida que avanza la edad de la cuidadora, y de la persona en situación de dependencia.

Es urgente regular, dotando de derechos, la figura de la cuidadora o cuidador en el entorno familiar, porque con ello no sólo mejoramos a la persona en situación de dependencia, sino que estaremos avanzando en igualdad.

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